La estrella de la televisión Kim Kardashian sorprendió a sus seguidores al revelar un curioso dato de su infancia: solía pasear al perro de Madonna. Esta no es una simple anécdota, sino una faceta de la vida de la empresaria que seguro desconocías.
Kim y su hermana Kourtney, cuando eran niñas, se encontraban en la peculiar situación de ser las vecinas de Madonna. Esta cercanía geográfica con la reina del pop aconteció cuando Kim tenía entre siete y ocho años.
Los trabajos de pasear al can de la cantante no se remuneraban con dinero. El pago consistía en regalos que la misma Madonna les daba. Un ejemplo destacado es el que la propia Kim ha relatado: una caja de zapatos llena de pulseras de neón, un obsequio que la diva del pop les hizo al dejar atrás su etapa de luminosidad ochentera.
Un recuerdo para el recuerdo
Además de estas curiosas labores de paseo canino, Kim también ha compartido otro recuerdo muy especial de su infancia vinculado a Madonna. Se trata de la ocasión en que la estrella de la música filmó el videoclip de su canción «Cherish» en 1989.
En aquella época, Kim y su amiga Allison Azoff pasaron todo un día observando el rodaje en la playa. Este evento se ha quedado grabado en la memoria de Kim como uno de sus recuerdos más preciados, una vivencia que, sin duda, le marcó profundamente.
No cabe duda de que la infancia de Kim Kardashian estuvo llena de experiencias únicas y singulares. Estas historias, además de mostrar un lado poco conocido de la personalidad de la famosa empresaria, nos recuerdan que incluso las estrellas más resplandecientes tienen orígenes humildes y sorprendentes.
